Soluciones para agroexportadoras y empresas agrícolas que quieren saber si su operación es competitiva y si está alcanzando su máximo valor.
Benchmarking agrícola
y comparativa sectorial
La mano de obra, la fertilización, el riego y la cosecha se comparan con operaciones de escala y zona similares.
El rendimiento por hectárea y por planta se contrasta con lo esperable para la variedad, la edad y la zona, y se detecta si se pierde valor por densidad.
El porcentaje exportable, el calibre y la calidad se miden contra la competencia, y se revisa si el esquema comercial captura valor o cede margen.
Se calcula cuánto cae la contribución si sube el costo laboral en dólares, si se aprecia el sol o si el flete se encarece, y si hay respaldo financiero para los años débiles.
Mapeo de procesos
y búsqueda de eficiencias
Se recorre la operación y se entrevista a quien hace la labor. El mapa refleja lo que ocurre, contrastado con los manuales y organigramas.
RR. HH., compras, logística y finanzas son parte del proceso agrícola, y ahí suele estar buena parte de la ineficiencia.
Más gasto en mano de obra puede estar justificado si sube la productividad o la calidad: cada brecha se juzga contra el resultado que produce.
Cada hallazgo se traduce en su efecto sobre el costo y la contribución por hectárea, y se ordena por lo que vale corregirlo.
Planeamiento estratégico
y financiero agrícola
El plan agrícola puede estar adoptando el rendimiento deseado en lugar del más probable, y promediando costos que deben abrirse por labor.
Un solo caso fijado en el presupuesto deja de sensibilizarse: el precio, el jornal y el clima los pone un tercero.
Con línea base, benchmark y escenarios trazables, el equipo escoge entre alternativas ya cuantificadas en lugar de acomodar las cifras a la meta.
La empresa recibe el modelo documentado, con fórmulas y fuentes a la vista, y actualiza el ejercicio en campañas posteriores sin depender del consultor.
Levantamiento de deuda
y capital
Se mapean las alternativas para financiar el crecimiento y lo que pide cada una: un fondo exige información distinta a la de una línea bancaria tradicional.
Se define si conviene deuda, capital o las dos, en qué orden, y qué estructura soporta el flujo de la campaña sin comprometer la caja.
La información que pide un comité (modelo, estados financieros y contratos) se deja lista, con los riesgos que preocupan a un inversionista ya identificados y explicados.
La tasa, el plazo, las garantías y los resguardos ofrecidos se contrastan con el mercado antes de aceptar.
Supervisión de
operaciones agrícolas
Directorio, gerencia general y campo suelen tener lecturas distintas del mismo resultado. Un tercero las pone sobre la misma base.
Los resultados esperados se contrastan en terreno, de modo que la meta que discute el directorio sea la que el campo puede dar.
Años de ver muchas operaciones dejan alternativas que en el día a día no aparecen, y que a veces resuelven un problema que parecía cerrado.
Cada visita retoma qué se recomendó y qué se implementó, y el criterio que ACM trae se va quedando en el equipo.
Piloto con imágenes satelitales
para el manejo del cultivo
Se prueba en un fundo y una campaña, con costo y plazo acotados, antes de decidir si conviene escalar.
El histórico satelital está disponible aunque nunca se haya medido nada: el piloto parte con años de data.
Los umbrales se calculan sobre la distribución del propio campo en la campaña.
Lo que el índice marca se verifica en el lote. Permite validar dónde se concentran lotes críticos e identificar causas estructurales.
Huella de carbono
y reconocimiento del Minam
Se define qué fuentes de emisión entran y contra qué año base se compara. Se puede empezar aunque haya periodos en que no se tienen registros.
Si cada campaña entran nuevas hectáreas, la huella total sube. Por eso se mide también por hectárea y por kilo, para que el crecimiento no sesgue el desempeño.
El primer reconocimiento no siempre basta: el comprador o la certificadora pueden pedir la verificación. Se explica qué exige el Minam en cada estrella.
El equipo recibe una guía para calcular la huella solo el año siguiente, y se define cómo organizarse para repetir el proceso.
Valorización de
empresas agrícolas
El valor se obtiene de hectáreas, variedades, edad de plantación y rendimiento alcanzable.
Cada precio FOB y cada rendimiento se compara contra operaciones equivalentes para luego ingresar al modelo.
Agua, clima y contingencias laborales, judiciales y ambientales entran al ejercicio y ajustan el número final.
La empresa recibe el modelo, los insumos y el material comercial de forma transparente y trazable, y puede reproducir el valor cuando cambie un supuesto.
Estudios de mercado
locales e internacionales
El análisis se apoya en visitas de campo y entrevistas con productores, exportadores y proveedores locales.
Agua, clima, mano de obra, logística y regulación se cruzan en un mismo análisis.
La experiencia acumulada en más de 30 países permite separar lo estructural de lo coyuntural y saber de qué cifra hay que dudar.
Se estandariza la evaluación de cada país con las mismas variables, de modo que las alternativas puedan ponerse una al lado de la otra.
Cuéntanos qué necesita y coordinamos una conversación sin compromiso.